Compromisos: el camino consta de seis etapas

Enviado por Irmgard
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Los jóvenes necesitan normas, pautas pedagógicas y orientación. Sin embargo, también quieren participar en la organización de sus actividades de ocio.

La elaboración de un «compromiso» aúna estas dos necesidades.

El proceso consta de seis etapas

Los jóvenes necesitan normas, marcos pedagógicos y orientaciones para poder desenvolverse en el día a día del deporte. Sin embargo, también quieren participar en la configuración de su actividad de ocio favorita. La elaboración de un «compromiso» aúna ambas necesidades.  

Mientras que «compromiso» describe una declaración o obligación de un individuo, «compromisos» se refiere a intenciones y acuerdos alcanzados de forma conjunta. Así pues, dentro de un equipo pueden darse ambas formas.  

Catalizadores clave  

A los niños y jóvenes les gusta imitar a los adultos. Por ello, la entrenadora y el responsable ocupan un lugar destacado. Actúan como catalizadores e influyen de manera decisiva en las convicciones y en las acciones de los jóvenes deportistas que se les confían. «Juventud+Deporte» sitúa la personalidad del responsable en el centro de la formación inicial y continua y, por ello, ha elaborado un nuevo material didáctico sobre el tema de los «compromisos». Estos constituyen la base de los siguientes «seis pasos para obtener valor añadido en el deporte».  

1. Reconocer las actitudes básicas

Las convicciones, los valores y las opiniones determinan nuestros pensamientos y guían nuestras acciones. Al inicio de cualquier proceso siempre hay que reflexionar sobre las propias actitudes fundamentales. ¿Qué es importante para ti personalmente? ¿Anteras el éxito por encima de todo y, con ello, tal vez fomentas las «artimañas»? ¿O te parecen más importantes la equidad, la consideración y la humanidad? Debes tomar conciencia de tus valores y puntos de vista. Debe crecer la convicción de que los acuerdos alcanzados conjuntamente son deseables y que influyen positivamente en la convivencia en el deporte. Solo así, como entrenadora o monitora, podrás ejercer una influencia positiva en las actitudes fundamentales de los jóvenes.  

2. Transmitir valores

Tus actitudes influyen en los jóvenes. Debes ser consciente de esta responsabilidad y fomentar los valores fundamentales de la deportividad en el grupo de entrenamiento. Solo si adoptas una postura clara (por ejemplo: «El dopaje es un engaño: al rival, al deporte y a ti mismo»), resultarás creíble.  

3. Percibir el pulso

¿Qué preocupa al equipo? ¿Qué te preocupa a ti? Es importante que percibas dónde «aprieta el zapato». Cuanto mayor sea la preocupación, más dispuesto estará el grupo a debatir sobre su forma de pensar y actuar. Aprovecha una situación actual (véase el artículo «Compromiso: juntos») como punto de partida. Observas cómo la derrota en un partido provoca frustración y agresividad en tu equipo, y que se producen agresiones verbales y físicas contra los rivales y los espectadores. A partir de ahí, deduces posibles principios propios. Estos sirven de base para posteriores debates en grupo.      

4. Proceso conjunto

Para que los acuerdos tengan un efecto duradero, deben aceptarse de forma voluntaria y elaborarse conjuntamente. Y es que quien puede participar en la toma de decisiones cumple mejor los acuerdos alcanzados de forma conjunta y se siente responsable. Por ello, el grupo debe poder participar en el diseño desde el principio, incluso en la elaboración y formulación de los compromisos. Reserva tiempo suficiente para ello. Plantea a los jugadores tus observaciones: «Tras el último partido se han proferido palabrotas, se ha gritado y se ha destrozado material. Se han comentado constantemente las decisiones del árbitro y, en el campo, todos se han comportado de forma totalmente inapropiada». A continuación, transmite al equipo tus propios valores y principios sobre cómo te imaginas un comportamiento deportivo en el campo: «Tengo claro que ganar es divertido y perder es frustrante. Pero quien quiera ganar, también debe saber perder. Por eso, es fuerte quien se mantiene justo incluso en la derrota». La cuestión decisiva ahora es cómo gestionará el equipo las victorias y las derrotas en el futuro. Dejas que, en pequeños grupos, elaboren sus propios principios sobre cómo afrontar una derrota sin agresividad. Estos principios se recopilan y se ponen por escrito. Las formas en primera persona del plural (NOSOTROS) subrayan el compromiso de cada uno. El equipo decide qué compromisos son vinculantes y titula el acuerdo «Juego limpio: también tras el final del partido», que todos firman.  

5. Poner en práctica y cumplir los acuerdos

La elaboración del acuerdo no lo es todo. Los compromisos también deben ponerse en práctica: exponerlo en la sede del club, presentarlo en la publicación oficial del club, comunicarlo a la junta directiva y a los padres. Esto refuerza la voluntad y el compromiso de cumplir los acuerdos alcanzados conjuntamente. Los rituales (lema al salir al campo, consigna de la entrenadora durante el partido, canción tras el encuentro, etc.) pueden servir para recordar al grupo el acuerdo y deben ensayarse en los entrenamientos. Importante: no hay que olvidarse de los nuevos miembros. Deben integrarse en los acuerdos.  

6. Hacer cumplir los acuerdos

Siempre se producen incumplimientos de los compromisos. Hay que distinguir si se han infringido las reglas generales del juego y las leyes o si se ha incumplido el acuerdo alcanzado conjuntamente. En este último caso, hay que señalar a los infractores su comportamiento y que busquen sus propias «propuestas de reparación». Volvamos a nuestro ejemplo: observas cómo un jugador, tras haber respetado durante varias semanas el «juego limpio —incluso tras el final del partido—», se enfada con la actuación del árbitro y, tras el pitido final, da una patada a las botellas de agua. Le confrontas con lo que has observado: «Me doy cuenta de que te cuesta cumplir nuestras normas de grupo. ¿Cómo te lo explicas?». Lo principal es aclarar la situación. Deben evitarse las luchas de poder y las interpretaciones precipitadas. Durante la conversación, debes comunicarle a la persona que ha cometido la infracción que te importa cómo se siente y cómo se comporta. En el caso de infracciones más graves, en algunos casos conviene remitir al joven a servicios especializados que puedan ofrecerle apoyo y solicitar ayuda a los centros de asesoramiento. Las sanciones contra quienes se muestran obstinados deben ser proporcionadas. Las sanciones fijas y las compensaciones económicas son inadecuadas. 

Referencias:

Contenido: Juventud+Deporte , mobile 1, diciembre de 2004, COMMITMENTS

Autores: Ralph Hunziker, Hans Ulrich Mutti, Anton Lehmann

Derechos de autor: www.mobile-sport.ch

Imagen: www.juropa.net